Coaching y Mentoring

A lo largo de mi vida como suele pasarnos a todos, he experimentado el dolor, la pérdida, el fracaso, la frustración, la enfermedad y la muerte de seres queridos.

Y es desde esa experiencia y mi vínculo de amor con quienes me rodean donde he querido acercarme para ayudar. No desde la perfección o de la idea ficticia de haberlo superado todo, sino desde la preparación que me ha dado vivir en carne propia una situación para ser tolerante, para entender sin juzgar, para ayudar con recursos que pueden prender la luz para que las personas por si mismas encuentren las respuestas tal y como yo lo he hecho.

De eso se trata mi servicio como mentora, en proporcionarle a las personas herramientas para que encuentren su propia luz creadora en distintos momentos de su vida. En medio de las crisis, el dolor o la desesperanza puedes contar conmigo.

Momentos de mi vida que han sanado con el arte 
¿Cómo he sanado? ¿Cómo puedes sanar tú?

Para Perdonar

Alguna vez aprendí de una terapeuta que para que el perdón sea completo primero debes perdonarte a ti mismo. Luego pedir perdón, y finalmente perdonar. Sin estos tres pasos es muy difícil transformar el dolor, la rabia o el odio y sanar el corazón. Al mirar en retrospectiva mi vida creo que sin el perdón mi historia hubiera sido diferente. He tenido motivos para odiar a varias personas, pero me armé de coraje porque sentí que la carga del odio se devuelve como veneno en pequeñas dosis que poco a poco destruye la tranquilidad y la paz interior. He entendido que perdonar me ha hace libre y me ha permitido dar un paso adelante, tal vez porque la vida fluye hacia adelante y si te anclas en el pasado, el rencor termina por invadirte. Y creo que, de los tres tipos de perdón, el perdón hacia uno mismo es el más difícil de aplicar. Somos implacables con nosotros mismos y cargamos con culpas que nos lastiman.

Ejercicio de Autoperdón

Para dar un paso hacia el perdón hacia ti mismo te invito a realizar el siguiente ejercicio:

Mírate durante 5 minutos al espejo. Primero ve a los detalles de tu rostro, observa lo que te gusta y también tus imperfecciones. Detalla la piel, las líneas que te definen, tus ojos, tu mirada, tu boca, tu sonrisa. Y sin juicios mírate más profundamente. ¿A quién ves? te sientes incómodo o incómoda? que te hace sentir culpable? ¿Qué no puedes perdonar en ti? Conversa un poco contigo, deja de verte con mirada inquisidora. Atrévete a darte un destello de amor. Pronuncia la frase me perdono y llévala a lo más profundo de ti. Ahora busca un papel y escribe una palabra, una frase o un dibujo que simbolice el perdón hacia ti y que te reconforte. Ponlo en un lugar donde puedas verlo constante y se vuelva un recordatorio del perdón que poco a poca te das permiso de experimentar hacia ti mismo.

Si quieres seguir profundizando sobre el perdón escríbeme a liliana@9musas.co

Para enfrentar el dolor

Un principio budista dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Creo que una de las experiencias en las que he sentido mayor dolor físico ha sido durante mis dos partos. Cuando rememoro esos momentos he podido entender con claridad la diferencia entre dolor y sufrimiento. Tu no eliges el dolor, simplemente llega y en ese momento o te llenas de angustia o tomas fuerza para concentrarte en la respiración y en mejorar tu actitud, en mirar cara cara y permitirte sentir todo a profundida, establecer un diálogo y una conexión contigo misma para no quebrarte. Y con el dolor emocional es muy similar porque también necesitas dar espacio a lo que sientes, sin negarlo, sin obviarlo. Vivirlo, y entender que propóstito tiene en tu vida para poder reconciliarte con él para transformarlo y reconocerlo como parte activa de ti y de tu propia historia.

Así como tener un sentido, un propósito. En ese momento el hecho de saber que iban a venir mis hijos al mundo me llenaba de fuerza para continuar. Este es un principio que me ha dado luz en mis momentos de mayor dolor: ¿Dejar de preguntarme por qué a mí? y preguntarme para qué? Independiente de la respuesta cuando todo tiene un propósito de crecimiento podemos indagar más allá y entender que detrás de todo hay una razón de crecimiento y evolución que mueve todas las cosas, hechos y personas. Cuando cambiamos la pregunta somos capaces de ver alternativas. Ahí se activa la creatividad que una vez más nos ayuda a fluir por varias vías que nos ayudan no a ignorar el dolor sino a adentrarse en él y escuchar qué mensaje tiene para nuestras vidas.

Te regalo una historia para que te inspires a transformar tu dolor:

Para sanar emocionalmente

Tuve muchas heridas en niñez que caminaron durante varios años a mi lado, haciéndome sentir dolor y soledad. Uno de los primeros pasos que di para recuperarme de los hechos del pasado fue reconocer su existencia y no ignorarlos. Es importante darles un lugar para que no creen bloqueos. Desde un espacio creativo podemos explorar nuestras antiguas heridas, detectar de dónde vienen, para poder liberar las emociones, reconocerlas y gestionarlas a través del arte o de la escritura.

Para sanar y pasar al otro lado, hay que observarse con detenimiento, entender nuestras heridas y meterse en nuestra propia sombra sin juzgamientos, liberándonos de la culpa a nosotros mismos y a las personas que nos han hecho daño.

Un ejercicio que ha sido revelador es hacer un dibujo de mí misma identificando en esa ilustración las partes del cuerpo en el que siento que me duelen heridas del pasado.

Luego escribo sobre lo que siento, lo que me duele. El cuerpo tiene memorias y cuando logramos contarlas, damos un gran paso para quitarnos de encima las angustias, porque con cada letra, con cada palabra sale una historia que nos es propia.

Al visualizar, al dar forma e identificar el dolor y buscar la manera de narrarlo se da un primer paso que te ayudará a estar más en contacto contigo mismo y abrir camino a tu sanación emocional.

Para entender y aceptar la muerte de un ser querido

“Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la Tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo, que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra la futura mariposa. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores, y preocupaciones; libres como una bellísima mariposa, y, regresamos a nuestro hogar, a Dios”.

Elizabeth Kubler Ross

La pérdida en el plano físico de mi madre y de mi hermano han sido dos hechos que han partido mi vida en dos. El dolor me ha llevado a transformarme y a buscar en mi interior respuestas para encontrar el verdadero sentido de la muerte, su propósito arrasador para sacar todas las luces y sombras que me habitan.

Y creo que el poder redentor de la escritura ha sido decisivo en estos momentos. Te quiero compartir poemas que escribí a propósito del tema de la muerte.

Esta es la historia de los primeros rayos de sol y del ocaso, de una oruga transformándose en mariposa y una flor marchitándose, de renacuajos convirtiéndose en sapos y de los frutos maduros que se caen de los árboles, de un pájaro aprendiendo a volar y del final de los ríos cuando llegan al mar.

Es el cuento de un nacimiento y una muerte. De un abuelo y de una nieta entrelazadas en un abrazo interminable, como un tejido de flores.

Y creo que el poder redentor de la escritura ha sido decisivo en estos momentos. Te quiero compartir poemas que escribí a propósito del tema de la muerte.

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